
El deseo sexual bajo y la eyaculación precoz pueden aparecer al mismo tiempo, pero no son la misma dificultad ni existe evidencia suficiente para afirmar que una cause automáticamente la otra.
Un hombre puede conservar un deseo intenso y eyacular antes de lo deseado. También puede experimentar poco interés sexual y mantener una respuesta eyaculatoria normal cuando decide participar en un encuentro. En otros casos, la ansiedad, los problemas de erección, la depresión, determinados medicamentos, el dolor o los conflictos de pareja pueden influir simultáneamente en ambas áreas.
Los estudios poblacionales han encontrado una asociación entre eyaculación precoz y deseo sexual bajo. Sin embargo, estos resultados no permiten determinar qué condición apareció primero, si una provocó la otra o si ambas comparten factores diferentes.
También es posible que la pérdida de interés sea una consecuencia del malestar. Después de varias experiencias vividas con presión, vergüenza o miedo al fracaso, el hombre puede comenzar a evitar la intimidad o interpretar la ausencia de iniciativa como falta de libido.
Antes de buscar una causa hormonal o utilizar medicamentos conviene comprender qué es la eyaculación precoz y diferenciar el deseo, la excitación, la erección, el orgasmo y la eyaculación.
Deseo, excitación, erección y eyaculación no son lo mismo
La respuesta sexual no avanza necesariamente como una secuencia automática en la que primero aparece deseo, después erección y finalmente eyaculación.
Estos componentes pueden relacionarse, pero también variar de forma independiente.
Qué significa deseo sexual
El deseo sexual se refiere al interés, la motivación o la disposición hacia pensamientos, fantasías o actividades sexuales.
La European Association of Urology explica que el deseo puede comprender componentes biológicos, psicológicos y culturales. También distingue entre deseo dirigido hacia otra persona y deseo relacionado con actividad sexual en solitario.
Una persona puede experimentar:
- deseo espontáneo antes de cualquier contacto;
- deseo que aparece después de comenzar una interacción agradable;
- interés por masturbarse, pero no por mantener relaciones;
- interés por una persona, pero no por otra;
- deseo variable según estrés, sueño, salud o contexto;
- cercanía emocional sin interés sexual;
- excitación física sin una motivación consciente intensa.
No existe una frecuencia universal que determine cuánto deseo es “normal”.
Excitación física no equivale necesariamente a deseo
Una erección puede aparecer mediante estimulación física incluso cuando el interés subjetivo es reducido.
También puede existir deseo sin que la erección responda de manera estable.
Por eso, no debe suponerse que:
- una erección demuestra necesariamente deseo;
- la ausencia de erección significa falta de atracción;
- eyacular confirma que la persona deseaba completamente el encuentro;
- tener poco deseo implica infertilidad;
- una respuesta rápida demuestra un deseo excesivo.
La evaluación debe considerar la experiencia subjetiva y no solamente una reacción física.
Deseo bajo no es lo mismo que discrepancia de deseo
Dentro de una pareja es frecuente que las dos personas no deseen actividad sexual con la misma frecuencia ni en los mismos momentos.
La EAU recomienda valorar la discrepancia de deseo dentro del contexto de la relación, porque tratar automáticamente a una sola persona como “el problema” puede aumentar el estigma y ocultar diferencias normales entre integrantes.
Una diferencia de frecuencia no constituye por sí misma un trastorno.
Resulta más importante observar:
- si el cambio es persistente;
- si genera malestar personal;
- si representa una modificación respecto de la respuesta habitual;
- si existe presión o coerción;
- si aparecen síntomas físicos o emocionales;
- si afecta seriamente la relación.
Menor deseo después de eyacular puede ser normal
Después del orgasmo y la eyaculación suele comenzar una fase de resolución y, en muchos hombres, un periodo refractario.
Durante ese periodo pueden disminuir temporalmente:
- el deseo;
- la sensibilidad placentera;
- la erección;
- la capacidad para alcanzar otro orgasmo.
Una pérdida momentánea de interés después de eyacular no equivale a deseo sexual bajo persistente.
La duración del periodo refractario varía ampliamente y no permite diagnosticar una alteración por sí sola.
¿El deseo sexual bajo puede causar eyaculación precoz?
No está demostrado que el deseo sexual bajo sea una causa general de eyaculación precoz.
Algunas revisiones han propuesto que, en determinados casos, un hombre con poco interés podría acelerar o abreviar una actividad sexual que no desea mantener. Esta explicación es una hipótesis clínica y no un mecanismo confirmado para la mayoría de los casos.
Participar sin verdadero interés puede generar prisa
Cuando un encuentro se realiza principalmente por obligación, miedo a decepcionar o deseo de evitar un conflicto, el hombre podría:
- buscar terminar cuanto antes;
- utilizar un ritmo intenso;
- desconectarse de las sensaciones;
- evitar pausas;
- prestar poca atención a la excitación progresiva;
- concentrarse solamente en completar la penetración.
En esa situación, la respuesta rápida podría relacionarse con la forma en que se desarrolla el encuentro, pero no demostrar una alteración permanente del reflejo eyaculatorio.
También debe revisarse si existe consentimiento libre. Ninguna técnica de control debe utilizarse para prolongar una actividad que la persona no desea.
Poco deseo puede coexistir con una erección inestable
El interés sexual reducido puede acompañarse de menor excitación o una erección menos estable.
El hombre podría entonces acelerar la estimulación por miedo a perder rigidez:
- Percibe que la erección disminuye.
- Aumenta la velocidad o intensidad.
- Evita realizar pausas.
- La excitación aumenta con rapidez.
- La eyaculación ocurre antes de lo deseado.
Esta secuencia se relaciona más directamente con la interacción entre eyaculación precoz y problemas de erección que con una acción directa del deseo bajo sobre la eyaculación. La asociación entre ambas disfunciones es frecuente y puede funcionar en más de una dirección.
Tener menos relaciones no significa perder el control
Cuando el deseo disminuye, también puede reducirse la frecuencia de la actividad sexual.
Después de una pausa prolongada, algunos hombres comienzan un encuentro con mayor expectativa, novedad o excitación inicial. Esto puede coincidir con una respuesta más rápida, pero no demuestra que la falta de actividad haya causado una eyaculación precoz permanente.
La frecuencia sexual es solamente una parte del contexto.
¿La eyaculación precoz puede disminuir el deseo sexual?
Sí puede contribuir indirectamente a que el hombre pierda interés, aunque esto no ocurre en todos los casos.
La eyaculación precoz persistente puede generar:
- vergüenza;
- anticipación negativa;
- sensación de fracaso;
- conflictos;
- pérdida de satisfacción;
- evitación;
- disminución de la autoestima sexual;
- miedo a iniciar un nuevo encuentro.
Las guías reconocen que el malestar y las consecuencias interpersonales forman parte de la importancia clínica de la eyaculación precoz.
El deseo puede disminuir como forma de evitar el fracaso
Después de varias experiencias frustrantes, el hombre puede dejar de iniciar encuentros porque anticipa:
- que volverá a suceder;
- que será juzgado;
- que tendrá que explicar lo ocurrido;
- que la pareja quedará insatisfecha;
- que perderá la erección;
- que ninguna técnica funcionará.
Desde fuera, esta evitación puede parecer falta de libido.
Sin embargo, la pregunta útil es si realmente desapareció el interés sexual o si el hombre está evitando una situación que se ha convertido en una fuente de ansiedad.
La presión puede transformar el placer en obligación
Cuando cada encuentro se evalúa por minutos, el hombre puede dejar de asociar la intimidad con placer y comenzar a asociarla con:
- vigilancia;
- prueba;
- comparación;
- exigencia;
- miedo;
- necesidad de demostrar resultados.
La motivación puede disminuir aunque todavía existan fantasías, masturbación o interés sexual en contextos sin presión.
Los conflictos de pareja también pueden reducir el interés
La EAU señala que la satisfacción sexual, los conflictos y las preocupaciones sobre la relación son factores importantes al evaluar el deseo masculino.
Una pareja puede entrar en un ciclo:
- Ocurre una eyaculación rápida.
- Una o ambas personas quedan insatisfechas.
- Se evita hablar o se utilizan críticas.
- Aumenta la tensión.
- Disminuye el deseo de iniciar otro encuentro.
- La siguiente relación comienza con más presión.
Aprender cómo hablar con la pareja sobre la eyaculación precoz puede ayudar a separar la dificultad sexual de acusaciones sobre amor, atracción o masculinidad.
Qué muestran los estudios poblacionales
Los estudios disponibles encuentran asociaciones entre deseo bajo, eyaculación precoz y otras dificultades sexuales. No prueban causalidad.
Estudio alemán de 12.646 hombres
Un estudio poblacional incluyó a 12.646 hombres de 45 años.
La prevalencia de deseo sexual bajo fue del 4,7 %. En el análisis estadístico, la eyaculación precoz, la disfunción eréctil y los síntomas urinarios aparecieron asociados con deseo bajo.
El estudio no permite afirmar que:
- la eyaculación precoz causó la pérdida de deseo;
- el deseo bajo causó eyaculación precoz;
- el 4,7 % represente a todos los grupos de edad;
- toda asociación sea clínicamente importante para cada individuo.
Todos los participantes tenían aproximadamente la misma edad, lo que limita la extrapolación a hombres más jóvenes o mayores.
Estudio bávaro de 2.500 hombres
Un estudio poblacional posterior incluyó una muestra aleatoria de 2.500 hombres de aproximadamente 50 años que completaron cuestionarios validados.
Los investigadores encontraron:
- al menos una disfunción sexual en aproximadamente el 30 %;
- disfunción eréctil en el 21 %;
- eyaculación precoz en el 5,2 %;
- libido baja en el 7,2 %.
Estos porcentajes describen categorías diferentes que pueden coexistir, no una secuencia causal.
Una persona puede presentar más de una dificultad
Los porcentajes no deben sumarse como si cada hombre perteneciera exclusivamente a una categoría.
Una misma persona puede experimentar simultáneamente:
- deseo bajo;
- dificultades de erección;
- eyaculación precoz;
- síntomas urinarios;
- depresión;
- insatisfacción sexual.
Esta superposición refuerza la necesidad de una evaluación amplia.
Las muestras clínicas pueden mostrar mayor complejidad
En hombres que buscan atención médica, la coexistencia de eyaculación precoz y problemas de erección se ha asociado con más quejas sexuales, incluido menor deseo, en comparación con quienes presentan solamente eyaculación precoz.
Una muestra clínica no representa a todos los hombres de la población general. Quienes consultan suelen experimentar mayor malestar, más condiciones coexistentes o una duración más prolongada del problema.
Factores que pueden afectar tanto el deseo como la respuesta eyaculatoria
La coexistencia de ambos síntomas no identifica una sola causa.
Depresión y ansiedad
La depresión puede relacionarse con:
- pérdida de interés;
- menor motivación;
- cansancio;
- dificultades de concentración;
- reducción del placer;
- baja autoestima;
- cambios de sueño.
La ansiedad puede reducir el deseo al desplazar la atención desde señales eróticas hacia pensamientos de preocupación. También puede acelerar la respuesta eyaculatoria en algunos hombres mediante tensión, prisa y vigilancia.
El artículo sobre depresión y eyaculación precoz explica por qué ambas condiciones pueden aparecer juntas sin que una sola experiencia permita diagnosticar depresión.
Debe buscarse ayuda profesional cuando existen ánimo bajo persistente, pérdida general de interés, aislamiento, deterioro del funcionamiento o pensamientos de muerte o autolesión.
Problemas de erección
La disfunción eréctil puede reducir el deseo por:
- miedo a no responder;
- evitación de situaciones sexuales;
- pérdida de confianza;
- menor satisfacción;
- preocupación por ser evaluado.
Al mismo tiempo, el miedo a perder la erección puede acelerar el ritmo y favorecer una eyaculación más temprana. La relación entre erección, deseo y eyaculación debe evaluarse de forma conjunta.
Testosterona baja
La testosterona participa en el deseo sexual, pero una disminución subjetiva de libido no demuestra por sí sola una deficiencia hormonal.
La EAU define el hipogonadismo como un síndrome que requiere síntomas o signos compatibles junto con evidencia bioquímica de testosterona baja. También advierte que el deseo no se relaciona de manera directa y simple con una sola medición circulante, especialmente en hombres mayores.
El artículo sobre testosterona y eyaculación precoz explica por qué no debe utilizarse testosterona para intentar mejorar el control sin diagnóstico.
No conviene:
- comprar testosterona por internet;
- utilizar esteroides anabólicos;
- interpretar un resultado aislado;
- asumir que más testosterona siempre significa más deseo;
- iniciar hormonas para durar más.
Prolactina y tiroides
La hiperprolactinemia puede disminuir el deseo sexual y, en determinados casos, relacionarse con alteraciones hipofisarias o medicamentos.
La EAU señala que testosterona, prolactina y hormonas tiroideas pueden evaluarse cuando la historia y los síntomas sugieren una posible condición endocrina. No recomienda solicitar pruebas indiscriminadas a partir de un único síntoma.
La relación entre tiroides y eyaculación precoz es especialmente relevante ante una pérdida adquirida del control acompañada de palpitaciones, cambios de peso, temblor, intolerancia al calor u otras manifestaciones.
Dolor pélvico y síntomas urinarios
El dolor durante la erección, penetración o eyaculación puede disminuir el deseo porque la persona anticipa una experiencia desagradable.
La prostatitis, el síndrome de dolor pélvico crónico y otros problemas genitourinarios pueden asociarse con alteraciones de deseo, erección, satisfacción y eyaculación. La EAU incluye la prostatitis y el dolor pélvico entre las condiciones que pueden contribuir al deseo bajo.
Dolor, ardor al orinar, urgencia urinaria, dificultad para vaciar la vejiga o sangre en el semen requieren valoración y no deben atribuirse únicamente a ansiedad.
Conflicto, monotonía y contexto
El deseo puede variar por:
- conflictos;
- resentimiento;
- falta de privacidad;
- cansancio;
- responsabilidades;
- estrés económico;
- temor a un embarazo;
- experiencias negativas;
- diferencias de preferencias;
- falta de comunicación;
- presión para tener relaciones.
No todo descenso de interés representa una enfermedad.
También conviene distinguir entre falta de deseo general y falta de deseo dentro de una relación o situación específica.
Medicamentos que pueden retrasar la eyaculación y disminuir el deseo
Algunos tratamientos utilizados para retrasar la eyaculación también pueden reducir el deseo o provocar otras dificultades sexuales.
Antidepresivos ISRS
Medicamentos como sertralina, paroxetina y fluoxetina pueden retrasar la eyaculación al modificar la actividad serotoninérgica.
También pueden ocasionar:
- disminución del deseo;
- dificultad para alcanzar el orgasmo;
- ausencia de eyaculación;
- menor intensidad orgásmica;
- problemas de erección.
La EAU incluye el tratamiento antidepresivo entre las posibles causas de deseo sexual bajo.
Los artículos sobre sertralina para la eyaculación precoz y paroxetina para la eyaculación precoz explican por qué un retraso mayor no equivale necesariamente a una mejor función sexual.
No debe:
- iniciarse un antidepresivo sin prescripción;
- aumentarse para conseguir más retraso;
- cambiarse de uno a otro;
- suspenderse abruptamente;
- ocultarse un efecto sexual al profesional;
- utilizarse para autodiagnosticar depresión.
Medicamentos para la erección
El sildenafilo y otros inhibidores de la PDE5 pueden facilitar la erección cuando existe estimulación, pero no aumentan automáticamente el deseo.
Una erección más firme tampoco demuestra que la causa del menor interés haya desaparecido.
Estos medicamentos no deben utilizarse como prueba para averiguar si existe atracción ni para compensar una actividad sexual no deseada.
No suspender tratamientos por cuenta propia
El medicamento responsable de un efecto sexual puede haber sido indicado para una condición importante.
Suspenderlo repentinamente puede:
- empeorar la enfermedad;
- producir síntomas de retirada;
- aumentar ansiedad o depresión;
- ocasionar otros riesgos.
El profesional puede valorar alternativas, cambios progresivos o ajustes, pero el artículo no puede determinar cuál corresponde a una persona concreta.
Qué no conviene hacer
No conviene:
- asumir que eyacular rápido significa tener demasiado deseo;
- asumir que poco deseo causa necesariamente eyaculación precoz;
- utilizar testosterona sin diagnóstico;
- solicitar hormonas basándose solamente en una experiencia;
- comprar suplementos para aumentar la libido;
- iniciar antidepresivos para durar más;
- suspender un antidepresivo por pérdida de deseo;
- utilizar medicamentos para la erección sin valoración;
- forzarse a mantener relaciones sin deseo;
- culpar automáticamente a la pareja;
- interpretar menor frecuencia como falta de amor;
- convertir cada encuentro en una prueba;
- ignorar dolor o síntomas urinarios;
- atribuir todo a la edad;
- medir el deseo únicamente por la cantidad de erecciones;
- diagnosticar una condición mediante un cuestionario de internet.
Tampoco conviene utilizar presión, chantaje o culpa para intentar aumentar la frecuencia sexual.
El consentimiento debe mantenerse durante toda actividad íntima.
Qué observar antes de consultar
Puede resultar útil observar durante varias semanas:
Sobre el deseo
- ¿El cambio fue repentino o gradual?
- ¿Existe interés en fantasías o masturbación?
- ¿El deseo aparece después de iniciar un contacto agradable?
- ¿Ha disminuido en todos los contextos o solo con una pareja?
- ¿Existe temor, resentimiento o conflicto?
- ¿Se evita el encuentro por miedo a eyacular rápido?
- ¿El deseo disminuyó después de iniciar un medicamento?
Sobre la eyaculación
- ¿La dificultad ha existido desde las primeras experiencias?
- ¿Apareció después de un control diferente?
- ¿Ocurre siempre o solo cuando existe poca motivación?
- ¿También sucede durante la masturbación?
- ¿Se acelera el ritmo por miedo a perder la erección?
- ¿Existe capacidad para realizar una pausa?
- ¿Se participa principalmente para terminar rápido?
Sobre la salud general
- ¿Existe cansancio persistente?
- ¿Hay ánimo bajo?
- ¿Se ha perdido interés en otras actividades?
- ¿Han cambiado el sueño o el peso?
- ¿Existen palpitaciones, temblor o intolerancia al calor?
- ¿Aparecen dolor pélvico o síntomas urinarios?
- ¿Ha disminuido la erección?
- ¿Se utilizan antidepresivos, opioides, hormonas u otros medicamentos?
- ¿Existe consumo problemático de alcohol u otras sustancias?
Esta observación aporta información, pero no confirma una causa ni sustituye pruebas cuando están indicadas.
Cuándo consultar
Conviene solicitar una evaluación programada cuando:
- la reducción del deseo es persistente y genera malestar;
- el cambio apareció repentinamente;
- antes existía un nivel de interés claramente diferente;
- la eyaculación precoz también apareció de forma adquirida;
- existe dificultad para conseguir o mantener la erección;
- hay dolor durante o después de eyacular;
- aparece sangre en el semen;
- existen síntomas urinarios o pélvicos;
- se ha perdido interés en otras actividades;
- existen síntomas de depresión o ansiedad;
- el cambio coincide con un medicamento;
- hay signos compatibles con una alteración hormonal;
- la relación se encuentra seriamente afectada;
- se está considerando utilizar testosterona o suplementos.
La eyaculación precoz adquirida merece una revisión más amplia porque puede relacionarse con dificultades de erección, medicamentos, estrés, dolor pélvico, alteraciones tiroideas u otras condiciones.
Debe buscarse ayuda urgente si aparecen:
- pensamientos o planes de autolesión;
- violencia o coerción dentro de la relación;
- dolor intenso;
- sangrado importante;
- desmayo;
- confusión severa;
- reacción importante después de iniciar o combinar medicamentos.
Conoce un punto de partida estructurado
El deseo sexual bajo y la eyaculación precoz pueden compartir ansiedad, prisa, problemas de erección, tensión, experiencias negativas o dificultades relacionales. También pueden ser problemas completamente independientes.
SISTEMA TITAN™ es un programa digital educativo y práctico basado en ejercicios y prácticas estructuradas de reeducación conductual orientadas al desarrollo progresivo del control eyaculatorio, la confianza y una experiencia íntima más consciente.
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El programa:
- no diagnostica deseo sexual hipoactivo;
- no evalúa hormonas;
- no prescribe testosterona;
- no modifica medicamentos;
- no constituye psicoterapia o terapia sexual;
- no sustituye atención médica, psicológica, psiquiátrica, urológica o sexológica;
- no garantiza una cantidad determinada de minutos.
Cuando existe un cambio persistente del deseo, la evaluación profesional tiene prioridad para identificar factores físicos, emocionales, farmacológicos y relacionales.
Preguntas frecuentes
¿Tener poco deseo causa eyaculación precoz?
No está demostrado como una causa general. En algunos hombres, participar con poco interés podría generar prisa o deseo de terminar, pero esto no explica todos los casos.
¿Eyacular rápido significa tener demasiado deseo sexual?
No. El tiempo hasta la eyaculación no mide la intensidad de la libido. Un hombre puede tener mucho deseo y buen control, o poco deseo y una respuesta rápida.
¿La eyaculación precoz puede hacer que pierda las ganas?
Puede disminuir indirectamente el interés cuando genera ansiedad, vergüenza, evitación, conflictos o pérdida de satisfacción.
¿Cómo sé si tengo deseo bajo o solamente miedo al desempeño?
Conviene observar si todavía existen fantasías, masturbación, atracción o interés en contextos sin presión. La evitación centrada exclusivamente en el miedo al fracaso puede diferir de una disminución general del deseo.
¿La testosterona baja causa eyaculación precoz?
No está demostrada como una causa general. La testosterona baja puede afectar principalmente deseo, energía y erección. El diagnóstico requiere síntomas compatibles y análisis interpretados profesionalmente.
¿Debo hacerme un análisis de testosterona?
No necesariamente por un único episodio. Puede estar indicado cuando existen síntomas persistentes compatibles, pero la decisión y el momento de la medición corresponden al profesional.
¿La prolactina puede disminuir el deseo?
Sí, la hiperprolactinemia puede reducir el deseo sexual. No puede diagnosticarse mediante síntomas aislados y puede requerir análisis y evaluación de sus posibles causas.
¿Los antidepresivos pueden causar poco deseo?
Sí. Algunos antidepresivos pueden disminuir el deseo, retrasar la eyaculación, dificultar el orgasmo o afectar la erección. No deben suspenderse abruptamente.
¿Un medicamento para la erección aumenta la libido?
No necesariamente. Puede facilitar la erección cuando existe estimulación, pero no produce deseo automáticamente.
¿Es normal tener menos deseo con la edad?
El deseo puede cambiar con la edad, pero cumplir años no explica automáticamente una pérdida marcada. También deben revisarse salud general, medicamentos, relación, sueño y estado de ánimo.
¿Puede ser un problema de pareja?
Los conflictos, resentimientos, diferencias de deseo y falta de comunicación pueden influir. Eso no significa que toda pérdida de deseo sea culpa de la relación o de la pareja.
¿Cuándo debería buscar ayuda?
Cuando el cambio es persistente, repentino, genera malestar o se acompaña de problemas de erección, dolor, síntomas urinarios, depresión, efectos farmacológicos u otras alteraciones de salud.
Aviso educativo
Este contenido es educativo y orientativo. No constituye diagnóstico, tratamiento médico, psicoterapia, terapia sexual ni prescripción.
El deseo sexual bajo y la eyaculación precoz pueden aparecer juntos, pero una asociación no demuestra causalidad ni permite identificar el origen mediante un síntoma aislado.
No inicies, suspendas ni modifiques antidepresivos, testosterona, hormonas, suplementos, medicamentos para la erección u otros tratamientos basándote en este artículo.
Consulta ante cambios persistentes o repentinos, dolor, sangre en el semen, síntomas urinarios o pélvicos, problemas de erección, pérdida general de interés, cambios importantes del ánimo o señales hormonales.
Busca ayuda urgente ante pensamientos de autolesión, violencia, coerción o una reacción médica intensa.
Fuentes consultadas
- European Association of Urology. Low Sexual Desire and Male Hypoactive Sexual Desire Disorder.
- European Association of Urology. Sexual and Reproductive Health Guidelines: Disorders of Ejaculation.
- European Association of Urology. Male Hypogonadism.
- Meissner y colaboradores. Factors Associated With Low Sexual Desire in 45-Year-Old Men: Findings From the German Male Sex-Study.
- Herkommer y colaboradores. Prevalence, Lifestyle, and Risk Factors of Erectile Dysfunction, Premature Ejaculation, and Low Libido in Middle-Aged Men: First Results of the Bavarian Men’s Health-Study.
- Rastrelli y colaboradores. Clinical Characteristics of Men Complaining of Premature Ejaculation Together With Erectile Dysfunction.
- McMahon. The Pathophysiology of Acquired Premature Ejaculation.
- El-Hamd y colaboradores. Premature Ejaculation: An Update on Definition and Pathophysiology.
- International Society for Sexual Medicine. Do Mental Health Problems Have an Effect on Sexual Function?